Fertilidad
La fertilidad es una de las áreas que cada vez más adquiere mayor protagonismo e importancia en la sociedad actual. Las tasas de esterilidad han aumentado en las últimas décadas, afectando aproximadamente a un 16% de la población.
Según reportes del INEC y medios ecuatorianos, entre el 15 y 17 % de las parejas en edad reproductiva tienen problemas de infertilidad.
Otro artículo menciona que entre 12 y 15 % de las parejas no pueden concebir.
Además, hay fuentes que indican que “la tasa de infertilidad en Ecuador se encuentra entre el 17 y 20 % de las parejas en edad de concebir”
El aumento de la edad de la mujer a la hora de concebir es el principal motivo de este incremento.
Preguntas Frecuentes
Existen múltiples factores que promueven la infertilidad. El estrés es uno de los más destacados, no solo por su posible influencia negativa en la capacidad reproductiva, sino porque el diagnóstico y el tratamiento de la infertilidad son en sí mismos, una fuente de estrés.
Otro factor determinante es la edad. Un dato importante muestra que la esterilidad es 6 veces más alta en mujeres que tienen 30 años que en las que tienen 20, y esta proporción se duplica a los 40 años. Actualmente, los casos de infertilidad se están incrementando en base a que muchas mujeres están retrasando la decisión de tener hijos. De hecho, la edad media de las pacientes que se someten a una reproducción asistida es de 39 años.
Sin embargo, la infertilidad debida a la edad no significa que sea imposible concebir. No obstante, las posibilidades de que un embarazo se presente en parejas saludables en las que los dos son menores de 30 años y tienen relaciones con regularidad, es de un 25 a un 30% mensual; si se sobrepasan los 35 años y, particularmente, después de los 40, la probabilidad de concebir disminuye a menos del 10% por mes.
El diagnóstico de la esterilidad/infertilidad se basa en el estudio de 4 puntos fundamentales:
- La producción de espermatozoides
- La producción de ovocitos
- Las posibilidades de unión de los espermatozoides con el ovocito
- Las posibilidades de implantación
En general, las pruebas imprescindibles para el diagnóstico de la esterilidad/infertilidad comprenden análisis de las características físicas del semen, y determinaciones hormonales y exámenes del estado y características de los ovarios, trompas de Falopio y útero en las mujeres.
Además, según el caso, pueden ser aconsejables otras pruebas que complementen a las anteriores.
Se recomienda realizar una consulta de infertilidad si:
- Existen múltiples factores que promueven la infertilidad. El estrés es uno de los más destacados, no solo por su posible influencia negativa en la capacidad reproductiva, sino porque el diagnóstico y el tratamiento de la infertilidad son en sí mismos, una fuente de estrés.
Otro factor determinante es la edad. Un dato importante muestra que la esterilidad es 6 veces más alta en mujeres que tienen 30 años que en las que tienen 20, y esta proporción se duplica a los 40 años. Actualmente, los casos de infertilidad se están incrementando en base a que muchas mujeres están retrasando la decisión de tener hijos. De hecho, la edad media de las pacientes que se someten a una reproducción asistida es de 39 años.
Sin embargo, la infertilidad debida a la edad no significa que sea imposible concebir. No obstante, las posibilidades de que un embarazo se presente en parejas saludables en las que los dos son menores de 30 años y tienen relaciones con regularidad, es de un 25 a un 30% mensual; si se sobrepasan los 35 años y, particularmente, después de los 40, la probabilidad de concebir disminuye a menos del 10% por mes. - Han pasado 6 meses de relaciones no protegidas con ausencia de gestación y la mujer tiene más de 35 años.
La definición clásica de infertilidad es la ausencia de gestación tras un año de relaciones sin protección. Alrededor de un 85% de las parejas jóvenes y sanas que tienen relaciones frecuentes, lograrán un embarazo en el plazo de un año, y un 90% tras 2 años.
En una proporción de estos casos, solo se podrá concebir con tecnología médica específica y avanzada. En otras ocasiones se necesitará una donación de ovocitos o semen para lograr una gestación. No obstante, el mensaje realista es que hoy en día son muy pocos los casos que no tienen solución.
La Reproducción Asistida es el conjunto de técnicas y tratamientos médicos destinados a favorecer el embarazo en caso de problemas de fertilidad masculinos, femeninos o ambos.
La inseminación artificial es una de las técnicas usadas por la medicina reproductiva cuando existe un problema de fertilidad y que consiste en la colocación de una muestra de semen, previamente preparada en el laboratorio, en el interior del útero de la mujer con el fin de incrementar el potencial de los espermatozoides y las posibilidades de fecundación del óvulo. De esta manera, se acorta la distancia que separa al espermatozoide del óvulo y se facilita el encuentro entre ambos, aumentando las posibilidades de conseguir el embarazo. A diferencia de la fecundación in vitro, no es necesaria la extracción previa de los óvulos de la mujer. Tras el diagnóstico inicial, se programa la estimulación ovárica y se realiza el control endometrial para determinar el momento idóneo para realizar la inseminación artificial.
La fecundación in vitro es la unión del óvulo con el espermatozoide en el laboratorio -in vitro, con el fin de obtener embriones ya fecundados para transferir al útero materno y que evolucionen hasta conseguir un embarazo. Es la técnica de Reproducción Asistida más utilizada en las clínicas de medicina reproductiva pero será el ginecólogo el que determine, tras un estudio previo sobre las posibles causas de la infertilidad, cuál es la más adecuada para cada caso.
Datos importantes

1 de cada 6 parejas en el mundo tienen problemas de fertilidad.

El estrés y la edad son factores que promueven la infertilidad.

La fecundación in vitro es la técnica de reproducción asistida más utilizada.
Siempre consulta con tu ginecólogo antes de iniciar cualquier tratamiento; solo él puede recomendarte el más adecuado para ti.



